13.8.07

La historia no es sin sorpresas

Y mientras el doctor Jeckyl se enorgullece de su alta medicina, mr. Hyde se ríe de las prostitutas que le abren sus piernas, las huele, las saborea, las medita, las deleita, se come el culo de tanto comerse la cabeza…
Se oyen los gritos y gemidos dentro del burdel. Por fuera, pasan tres monjas y se persignan.


Sirvienta: señorita Columbina, manda a decirle su marido que llegará más tarde a cenar esta noche. Se le ha presentado un paciente difícil, uno de esos que a él más le apasiona atender, un desecho, un resto, una lacra de esta sociedad. Según me dejó en su recado, pasará largas horas de esta noche tratando de encontrar un calificativo para que este objeto tan extraño pueda estar dentro de lo conocido. Ya sabe usted, dice su marido, es una tarea difícil, pero alguien tiene que hacerlo…

Columbina: esta bien, sirvienta. Has cumplido con tu deber. Puedes ir en paz.

Sirvienta: nada más lejos a mis intenciones que la paz, mi querida señora. Lo que yo amo es la guerra.

Columbina: sirvienta, ¡¿qué manera de dirigirte hacia tu patrona es esa?! ¿a qué se debe tanta franquesa?

el cucú se asomó a curiosear mientras anunciaba las seis en un intento disimularlo.

Sirvienta: discúlpeme señorita, ya sabrá, a veces la veo tan frágil y tan dulce que me hace acordar a… no importa. ¡discúlpeme!

Columbina: no, no, no se vaya. No la voy a disculpar hasta que no me lo explique. ¿qué es eso de que amas la guerra.

Sirvienta: la guerra que hay en sus ojos de mujer. La guerra que la saque de un aburrimiento eterno en el que no hay otra cosa que el miedo detrás de la puerta o el terror dentro de las paredes. La guerra que haga estallar el dolor, estancado desde años y años, a su vez estancados entre los años y años de tantas generaciones antes que la nuestra. ¿Has pensado acaso cómo era la mujer en el año 4.500 a.c.? ¿has pensado que los gritos quedan pegados en el aire, y que si no los quieres escuchar los gritos sordos acaban por borrarte la voz, hasta que no eres más que un grito sordo, enterrado en el terror del tiempo, cada día? ¿Has pensado que no tiene ningún sentido contar los años a partir de Cristo? ¡qué le importa el Cristo al que no participa de la procesión!

Columbina: ¿quién eres tú y cómo es que sabes tantas cosas?

Sirvienta: ay Columbina, no te defiendas de mí. No quiero hacerte daño, menos que a nadie a tí, que tienes esas tetas tan redondas que si hubiesen pasado junto a Eva el pecado hubiese sido muy otro, y los hombres ya no se sentirían culpables cuando no pueden satisfacer a una dama.

Columbina: ¿está Usted intentando seducirme hacia los placeres de Gomorra?

Sirvienta (mientras se le infla un bulto entre las piernas): drogadicto, pervertido, psicótico esquizofrénico múltiple, católico romano ex profeso, ateo preponderante sin raza definida, delincuente serial, polisemitista, enfermo crónico, patología social, responsable no responsable, voluntario/involuntario, ganancia/pérdida, canceroso infecto contagioso, a con b, b con c, jamás a con c, jarra nadienada, Gomorra, y tantos otros nombres científicos que tu marido inventa para justificar sus juergas. Yo me conformo con justificar la carne que vibra al ton de mi son.

Y mientras la sirvienta se desnudaba en Harlequín, Columbina movía su rabo, y el deseo los inundó a los dos.


…..

..
….
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El doctor Jeckyl llamó a la puerta.
Nadie contestó.
Volvió a llamar otra y otra vez hasta que se decidió a entrar ensayando un acto de fastidio.
Vio a la pareja en el tercero de sus coitos. Se sentó y se quedó mirando y masturbándose con mucho disimulo; todo esto hasta llegar al coito nueve.
Entonces reaccionó.

-¡querida! ¿quién es este hombre con el que me engañas?

-¡oh! Doctor Jeckyl, ¿estabas aquí? No te oí llegar.

-sí, acabo de entrar y te veo con este… esta… oh, señora de la limpieza, perdone, creí que mi esposa Columbina estaba cogiendo con otro tipo.

-ay, mijito, ¿ya no tienes respeto por una anciana? ¿qué te ha enseñado tu madre? ¿acaso no sabes nada acerca de los buenos modales?






yo:

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soy así, me aceptas bien, si no... que te vaya bien!